Su amor por la Iglesia
San Carlos Borromeo
Catedral de Milán, 30 de marzo de 1584
Mira, Oh Señor, desde el cielo y contempla tu viña,la santa Iglesia plantada, adornada y elevada
por la valiosa Sangre de tu Hijo
y mantente siempre presente,
para que formes un único ente con la Iglesia del cielo.
Y tú, Padre, por los méritos y las oraciones de tu Hijo,
mira propiciamente a tu siervo, el Papa,
pastor de tu Iglesia universal,
y benefícialo con la palabra y el ejemplo
y permítele alcanzar, junto a su grey, la vida eterna.
Vigila a todos los Obispos y Sacerdotes y al Clero
para que amen a su grey como Cristo nos ama a nosotros,
para que estén preparados a ofrecer la vida y a dar su sangre
por las almas que les han sido encomendadas,
y se consideren ministros y dispensadores de tus misterios.
Vigila finalmente, a través del rostro, el cuerpo, las llagas, la sangre
y la muerte de Cristo, tu Hijo Unigénito,
a todos los hombres de cualquier raza, grado y condición,
puesto que para todos y cada uno esa sangre fue vertida,
para que no dejen de santificar tu nombre,
de divulgar tu Reino y tu gloria,
y se haga en fin tu voluntad así en el cielo como en la tierra.
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