Su devoción mariana
San Carlos Borromeo
Catedral de Milán, 15 de enero de 1584
Oh, Madre indulgente,desde el cielo, dirige tu mirada hacia nosotros
y contempla nuestra pobreza y miseria.
Nos falta el vino de la caridad y del fervor,
el vino que alegra a Dios y los hombres;
¡falta la piedad, falta la religión!
Dirígete, te suplico, al Hijo, diciéndole:
oh Hijo, ya no tienen vino,
aquellos que tú has querido que sean tus hermanos,
por quienes naciste y moriste,
que has deseado saciar con tu valiosísima
sangre […]
¡Pero he aquí que ahora todo se ha transformado
en el vino del amor y la suavidad!
Ahora están frías a veces incluso las almas,
pero, cuando Cristo se acerca,
se colman de caridad y fervor.
¡Oh, que cambio admirable
el de esta agua en vino! […]
María, Madre de la misericordia,
abogada del género humano,
implora por nosotros esta transformación
del agua en vino, del llanto en gozo:
pero contribuyamos también nosotros a sus plegarias,
ejecutemos con prontitud
las órdenes de Cristo,
a fin de experimentar en nuestro interior la fuerza de Dios.
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